Santiago Nattino fue secuestrado el 28 de marzo de 1985; mientras que Manuel Guerrero y José Manuel Parada fueron detenidos al día siguiente. “¿Dónde están?”, se preguntaban los militantes del Partido Comunista sumidos en la clandestinidad. El 30 de dicho mes, camino a Quilicura, los cuerpos de los tres compañeros fueron encontrados: degollados y con claros signos de torturas.

Estas fechas deben utilizarse para honrar a nuestros caídos, pero por sobre todas las cosas, realizar acciones concretas que eleven sus nombres hasta lo más alto; como las banderas que flamean por las Alamedas durante cada marcha.

Durante este fin de semana se llevará a cabo la Cuarta Jornada Nacional de Fichaje y Refichaje del Partido Comunista de Chile; la cual llevará el nombre de los tres compañeros asesinados en dictadura. Es indispensable que la militancia asuma esta tarea como una prioridad, puesto que si bien somos un partido legal, es necesario demostrar que pese a la tortura, desaparición, muerte y exilio; somos la primera fuerza política de Chile, y que haremos todo lo que esté a nuestro al alcance para construir un nuevo país, basado en la igualdad y en la consagración de derechos sociales.

Los medios de comunicación no se inmutan al momento de mentir sobre nosotros. Ocultaron a nuestros desaparecidos y desaparecidas; avalaron el terror y el genocidio; y hasta el día de hoy sostienen una campaña que fomenta el anti comunismo, ese que selló el destino de Nattino, Parada y Guerrero. Por eso, es que este fin de semana debemos salir con la valentía del clandestino, la voluntad del militante y la pasión de los y las comunistas; para seguir creciendo como partido, como herramienta de nuestro pueblo.

El llamado es claro: debemos desplegarnos por todo el país; desde la pampa hasta el extremo sur. Un Partido Comunista legal en todas las regiones, nos dará la capacidad de articular de mejor forma nuestra lucha contra la derecha y el sistema imperante. Somos los guerrilleros y guerrilleras de la justicia social, la paz y la dignidad; y aunque busquen nuestro fracaso una y mil veces, debemos ser firmes. Como dijera el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal “somos soldados eternamente derrotados, pero de una causa invencible”.