Artículo de opinión: Por qué ‘remigración’ es una palabra que la extrema derecha europea lucha por apropiarse

Artículo de opinión: Por qué ‘remigración’ es una palabra que la extrema derecha europea lucha por apropiarse

A medida que el término gana fuerza en toda Europa, sus límites se vuelven más claros: cuanto más precisamente se define, más difícil es traducirlo en una política viable.
El líder de la Liga y ministro italiano de Infraestructura y Transporte, Matteo Salvini, habla en el evento “Sin miedo: Europa es dueña en nuestra propia casa”, organizado por Patriotas por Europa y la Liga, en la Piazza del Duomo, Milán, el 18 de abril de 2026. (Agencia de fotografía independiente/Alamy Live News)

El 18 de abril en Milán, el partido italiano Liga se unió a Patriotas por Europa, un movimiento del Parlamento Europeo formado por partidos de derecha y nacionalistas. Por un momento, la manifestación giró en torno a una palabra que no podía sostener: “remigración”.

El término es utilizado por la extrema derecha europea para enmarcar el retorno de los migrantes, extendiéndose a menudo más allá de la repatriación voluntaria para abarcar la expulsión coercitiva por parte de los gobiernos nacionales.

El episodio apunta a un patrón familiar. En Italia, como en otras partes de Europa, una palabra que alguna vez estuvo confinada a los márgenes está ingresando al debate político dominante, pero sigue siendo difícil de soportar una vez expuesta a un escrutinio más amplio.

Esto no es sorprendente: la remigración funciona retóricamente porque se resiste a una definición clara.

Pero esta es también la razón por la que su aplicación política resulta difícil de mantener. Para los partidos liberales, esto crea una ventaja estratégica: presionar por una definición precisa dejaría al descubierto la inconsistencia de las propuestas de extrema derecha sobre inmigración.

Exponiendo la fragmentación de la extrema derecha

En toda Europa, la remigración ha entrado en los programas de los partidos y en la retórica de campaña sin un costo electoral aparente.

En Alemania, Alternativa para Alemania lo ha incorporado a su plataforma al tiempo que amplía su base electoral. El mismo patrón es evidente en Austria, donde el Partido de la Libertad adoptó la remigración en su manifiesto y emergió como el partido más grande.

En Italia, el término es más nuevo pero ya capaz de movilizar apoyo. El grupo de campaña de extrema derecha Remigración y Reconquista ha recolectado casi 150.000 firmas para una propuesta que aboga por deportaciones masivas y desnaturalización.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha incorporado el concepto en la agenda Make America Great Again, invocando la remigración y colocándola en el centro de una agenda antiinmigración basada en deportaciones masivas.

La remigración se enmarca como un proyecto unificador de un derecho fragmentado. Sin embargo, su trayectoria sugiere lo contrario.

A medida que el concepto pasa del eslogan a la esencia, revela divisiones sobre el alcance, la viabilidad y los límites legales, desde planes de retorno voluntario hasta deportaciones y desnaturalización a gran escala.

Esta tensión tiene sus raíces en la evolución del concepto. Originalmente se refería al retorno voluntario de los migrantes. En la década de 1990, la extrema derecha francesa lo reformuló como un eslogan político: “Cuando lleguemos, ellos se irán”.

Cuando pasó a la política partidista, ganó prominencia en Austria y Alemania. En 2023, las reuniones en las que participaron figuras de AfD lo llevaron al centro del debate público, donde se asoció con propuestas de expulsiones a gran escala, incluidas personas consideradas “no asimiladas”.

El paso a la política dominante obliga al concepto a definirse con precisión, creando riesgos que sus defensores a menudo buscan evitar.

En Milán, la retirada de la Liga del mandato ha acentuado las divisiones dentro de la coalición más amplia de derecha italiana. En Alemania, AfD también ha recalibrado su uso de la remigración tras las revelaciones de reuniones que involucraron al activista Martin Sellner, reduciendo su interpretación en respuesta a presiones legales y políticas.

Los tribunales y los servicios de inteligencia nacionales han señalado que las interpretaciones expansivas –particularmente aquellas que implican expulsiones colectivas o trato diferenciado de los ciudadanos– entran en conflicto con los principios constitucionales.

Los límites de la remigración

La remigración es menos una política viable que un instrumento político frágil, cuyo atractivo se basa en una vaguedad deliberada.

Esa fragilidad crea una apertura estratégica. Si la remigración no puede articularse plenamente sin un costo político, imponer claridad se convierte en una forma de intensificar esas tensiones.

El desafío para los actores liberales no es sólo oponerse al concepto, sino definirlo –tanto legal como políticamente– y hacer que sus defensores cumplan ese estándar. Cuanto más explícitas sean las propuestas, más difícil será sostenerlas dentro de coaliciones amplias.

Un concepto que no puede especificarse claramente sin socavarse a sí mismo puede llegar muy lejos en la retórica política, pero falla una vez que se lo somete a escrutinio.