El internacionalismo proletario, más necesario que nunca

En el marco de la globalización moderna, la sociedad se constituye como un sistema complejo, donde cada elemento se interrelaciona con el otro: lo que ocurre en un lugar del continente, de alguna u otra manera afecta a todo el territorio.

Existiendo áreas estratégicas y Estados con mayor capacidad de coacción y coerción, es imprescindible la comprensión de los fenómenos geopolíticos, para preparar el devenir postpandémico, donde toda posibilidad, es altamente probable.

El imperialismo se ha dedicado a colonizar con un afán de satisfacer su crecimiento ilimitado, devastando nuestro territorio y llenando de miseria a nuestros pueblos. Frente a esto, las y los libertadores como Simón Bolívar y Juana Azurduy lucharon con éxito en muchos casos, para descolonizar territorialmente a Latinoamérica, pero hasta el día de hoy, la estructura política erigida bajo las lógicas de la fase neoliberal, mantienen el yugo de la colonización política y económica de nuestros pueblos.

La resistencia al imperialismo por parte de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela les ha costado caro, bloqueos económicos y la instalación de un gran relato en el sentido común de los pueblos, que ha logrado que las personas legitimen las sanciones y la intervención en dichos países, en nombre de la “democracia”.

Así, el golpe de Estado en Bolivia, justificado con la excusa de un supuesto “fraude electoral”, que al día de hoy se comprueba que nunca existió, demuestra que la política exterior de EEUU sustentada en la doctrina Monroe, sigue más vigente que nunca.

En un principio el enemigo fueron los europeos. Durante la guerra fría, hasta la caída de la URSS y del muro de Berlín, el gran enemigo era el comunismo. Actualmente el enemigo es el terrorismo, las migraciones y el narcotráfico. Sabemos ya, que el concepto de seguridad nacional no es más que una excusa para la protección de los intereses del imperio y por tanto, para sabotear las iniciativas de integración regional, como la actual oleada de gobiernos neoliberales hizo al desplomar UNASUR.

En un contexto de recesión internacional y del tremendo avance de China y Rusia como super potencias, EEUU no cederá su hegemonía en nuestra Patria Grande, después de todo América Latina y el Caribe cuenta con el 80% de la reserva mundial de Litio, excedentes alimentarios, petróleo en Brasil, Ecuador, Argentina, y Colombia y las mayores reservas del mundo en Venezuela, un emporio de gas en Trinidad y Tobago, 40% de las reservas de agua dulce del mundo, 50% de la biodiversidad mundial y 7 de los 10 países del mundo con mayor cantidad de productos minerales importantes, entre otros recursos.   

Fue gracias a la integración que logramos derrotar el ALCA, que pretendía limitar la capacidad de acción de los gobiernos en sus propias economías, gracias al actuar principalmente de Nestor Kirshner, Lula da Silva y el comandante Hugo Chávez.

Hoy más que nunca, es necesaria una mirada geopolítica que nos brinde de autoconciencia regional, a partir de la apropiación y defensa de nuestra soberanía. Seguir el ejemplo de nuestras primeras naciones que por siglos han luchado por su autodeterminación y comprender que las raíces que nos unen son mucho más fuertes que cualquier fragmentación impuesta por el colonialismo.

Ningún pueblo podrá salvarse solo, la burguesía seguirá en su posición de privilegios, y las y los trabajadores de todo el mundo pagarán los costos.

Para derrotar el neocolonialismo, el imperialismo y a la burguesía autóctona, que no tiene intereses nacionales ni patrióticos, se requiere de resaltar nuestra identidad y sentirse latinoamericano.

La lucha por nuestra dignidad debe realizarse con el internacionalismo proletario, hoy se hace, más necesario que nunca.

Como dijera Simón Bolívar en la Carta de Jamaica, “Pueblo que ama su independencia, por fin lo logra”. 


Ricardo Díaz Miranda

Licenciado en Antropología

Comisión Relaciones Internacionales 

Juventudes Comunistas de Chile