Escuchar al Pueblo para salir de la crisis: Propuestas Inmediatas ante la crisis sanitaria chilena

La crisis pandémica que ha provocado la propagación del virus COVID-19 sorprendió a nuestro país en medio de la protesta social más importante desde el retorno de la democracia, gatillada por el agotamiento de los pueblos frente a los abusos sistemáticos de las élites económicas y políticas. La movilización puso en evidencia las enormes desigualdades que el modelo neoliberal ha generado en la sociedad chilena: Desigualdad económica, desigualdad social, desigualdad geográfica, desigualdad de géneros, desigualdad cultural. Y fue tan fuerte y mayoritario el reclamo popular, que las elites tuvieron que ceder la llave más resguardada para la mantención de esa desigualdad: la CONSTITUCIÓN.

Sin embargo, de ese escenario saltamos otro y hoy estamos en medio de una crisis sanitaria, que es de carácter planetario, la cual nos sorprendió en medio del debate político y de la campaña electoral que conquistó la ciudadanía: el plebiscito para una Nueva Constitución. Y paradójicamente, enfrentados a la crisis sanitaria, económica y social más fuerte que hayamos tenido que en los últimos 35 años, se ha hecho más evidente aún el agotamiento del modelo de desarrollo neoliberal que ha vivido nuestro país, y que ha sustentado la Constitución actual. Es por lo anteriormente mencionado que tenemos la responsabilidad de entregar propuestas al pueblo, primero, y al Gobierno (Principal responsable) que den cuenta de un camino a seguir para salir de la crisis, Chile puede hacerlo hoy, con voluntad política y buenas decisiones, pensando en todo el pueblo y no solo en los más ricos del país como lo están haciendo hasta ahora Sebastián Piñera y Jaime Mañalich.


Es por ello que suscribimos a las siguientes propuestas, ante la mayor crisis sanitaria, económica y social que conozca nuestra democracia. Al mismo tiempo, hacemos un llamado a la oposición social y las franjas anti neoliberales en la oposición política, al pueblo en su conjunto a llevar adelante una propuesta en común por la vida y dignidad en tiempos de crisis. En esa perspectiva, proponemos las siguientes medidas para enfrentar la crisis, con un sentido de pervivencia y humanidad:

1.- Un plan nacional de reforma al sistema de salud chileno, con medidas inmediatas como aumento de presupuesto y control estatal de todo el sistema de salud privado mientras dure la pandemia, de manera de garantizar la democratización de la atención médica, sin tener que traspasar recursos públicos para el lucro de las empresas privadas de salud. Esto debe incluir, la creación de una facultad nacional de especialidades médicas, que promueva la formación de los especialistas que se requiere con urgencia en el país. Sumado a esto la creación de un nuevo sistema nacional de organización frente a catástrofes sanitarias, conformado por académicos, instituciones especializadas y organizaciones sociales.

2.- Fin de las AFP y pedir retorno de sus fondos en inversión extranjera para que se inviertan en nuestro país, que los recursos de todos los trabajadores chilenos que están en dichos fondos, no sigan alimentando a la gran empresa, sino que sean invertidos en áreas productivas, servicios, de infraestructura, tecnológicas y científicas, que beneficien a todos los chilenos y chilenas.
3- Creación de un fondo para la Nacionalización de todas las empresas estratégicas que entren en crisis para que los servicios básicos de la vida de los chilenos y chilenas no queden expuestos nuevamente a la especulación de la bolsa y a que sean negocio de empresas multinacionales, sino que sean una garantía de vida y tranquilidad de nuestro pueblo.
4.- Renta Pandémica asegurada de parte del Estado equivalente al sueldo mínimo, garantizar que ningún trabajador/a ni su familia quede expuesto a caer bajo la línea de la pobreza por la pandemia y cuarentena. Esta renta debe incluir a aquellas mujeres que trabajan no remuneradamente en sus hogares, realizando las labores domésticas, de cuidado y reproductivas.
5.- Decretar un impuesto a los súper ricos y grandes fortunas de los multimillonarios de Chile, para generar recursos fiscales que permitan garantizar la renta pandémica asegurada a las familias trabajadoras chilenas.
6.- Plan de alimentación nacional, creando una estructura nacional de distribución de alimentos sin ganancia por parte de intermediarios, en los sectores más empobrecidos del país.
7.- Congelar el pago de servicios básicos por tres meses y decretar ilegal que las empresas de servicios corten los suministros de agua, electricidad o gas familias por no poder pagas sus cuentas.
8.- Durante el aislamiento y la cuarentena las denuncias por Violencia Intrafamiliar se han incrementado enormemente. Frente a esto, es que el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género debe incrementar las medidas para asegurar el apoyo a víctimas de violencia intrafamiliar y el acceso a casas de acogida.
9.- Decretar ilegal que los bancos cobren intereses por deudas no pagas durante el tiempo que dure la pandemia.
10.- Garantizar acceso de toda la población a mascarillas y examen gratuito para identificar el COVID-19. Son miles de familias chilenas las que no pueden acceder a un gasto semanal para esta mínima prevención, pero conscientes de ello, el Estado las obliga, las sanciona, pero no les ayuda ni en control de precios ni en su acceso.
11.- Urgencia a la ley de rentas regionales-territoriales que permita a municipios y gobiernos regionales consolidar un rol activo para salir de esta crisis, fortaleciendo la salud primaria, las cadenas alimentarias locales, la defensa del pequeño comercio, Mipymes y economía familiar rural.
Para las JJCC resulta evidente hacer estas propuesta en el contexto de que la forma en que este gobierno ha hecho frente a la crisis muestra las limitaciones del “modelo chileno” para asegurar bienestar y seguridad a las franjas mayoritarias de la población. Pero, además, Sebastián Piñera, no sólo ha ido improvisando sus respuestas a la crisis (de la cual pudo estar mejor preparado), sino que también ha ido enfrentándola con las lógicas mercantiles, ideologizadas y cortoplacistas que caracterizan el pensamiento de la derecha chilena. En esta dirección, vemos, por ejemplo, como en los anuncios económicos realizados por este Gobierno, las principales medidas de apoyo a los sectores más vulnerables serán financiado con sus propios ahorros, y los recursos de apoyo a pequeñas y medianas empresas comprometidos, no son más que respaldo financiero para que bancos comerciales otorguen créditos con criterios e intereses de mercado, con la agravante del aval del Estado. Además, las políticas de aseguramiento del empleo no tienen discriminación en relación al tamaño de las empresas, lo que involucra un salvataje encubierto para quienes tiene las espaldas para asumir responsabilidades laborales.
El Estado debe actuar con prudencia y justicia social. Hay momentos, como este, en que se requiere de una mayor acción. Despojarse de la ortodoxia económica que ha hegemonizado la conducta de la política fiscal por casi medio siglo, y aumentar el gasto para proteger el empleo y salarios de las y los trabajadores, endeudarse lo necesario y posible, reducir los gastos en partidas presupuestarias menos urgentes, y aplicar políticas efectivas para el mejoramiento en la distribución del ingreso, como la carga tributaria de las grandes riquezas de nuestro país.
Frente a este escenario de cesantía e incluso hambre en el contexto de una fuerte recesión económica, creemos que debemos abordar respuestas territoriales en la organización de todo el pueblo chileno en un sentido amplio, preparando la organización de ollas comunes, brigadas sanitarias y comités de cesantes, a partir del potencial organizativo generado con la revuelta popular. En la misma línea, es un desafío articular respuestas por centros productivos, como los malls, así como sectores y ramas en torno a demandas comunes para avanzar en procesos de negociación colectiva y defensa del empleo más allá de la empresa. Es decir, debemos pasar a un estado superior de la organización popular en vista que el gobierno en su afán por salvaguardarnos nos daña y nos ataca directamente, a las y los más desposeídos con sus medidas la posición de las JJCC es por la defensa del pueblo, que no debe ser entendida solo como una reacción estática, sino como un acto de solidaridad de clase y aumento de la organización que apunte hacia el triunfo de los sectores más populares en todas las dificultades y metas que se avecinan este 2020, en términos de consignas “Defender Al Pueblo Para Vencer”.