Irresponsable, indolente y negacionista, fue el férreo respaldo al cuestionado ex Ministro de Salud, Jaime Mañalich, tras su ineficaz labor en la erradicación del COVID-19 en Chile y la irregularidad de datos entregados a cargo del Ministerio de Salud.

Me resulta atroz la capacidad de muchos personajes, de adornar o pintar de tan buena forma el actuar del Epidemiólogo y el resto de subsecretarios, realzando el compromiso, la entrega, el liderazgo en nombre de los chilenos, cuando la mayoría de ellos exige su salida, incluso algunos, desde que asumió.

Irresponsable es el gobierno, al defender la labor realizada por Mañalich, al mismo tiempo, en el que es removido como ministro, a cargo de una de las más talentosas en comunicar humildemente las decisiones, la Vocera de Gobierno, Karla Rubilar, mientras paralelamente CIPER y Alejandra Matus denunciaban a través de una investigación periodística, las diferencias en las cifras informadas a la Organización Mundial de la Salud y las que se entregaban a todos los chilenos.

Indolente el agradecimiento del presidente Sebastián Piñera “por su compromiso y entrega total para cuidar y proteger la salud y la vida de todos nuestros compatriotas”, cuando en la práctica no ha sido así, pues, no siguieron recomendaciones de distintas autoridades sanitarias, se han perdido muchas vidas, la curva de contagios sigue en aumento, jugaron muchas veces con la veracidad de muchos hechos, además, incumplían  medidas decretadas por ellos mismos, perdiendo así, la confianza en los capitanes del barco en esta catástrofe.

Negacionistas la UDI y la diputada Camila Flores por realzar el trabajo y desempeño del ministro saliente, donde los resultados hablan por sí solos, y han demostrado que la estrategia abordada no ha sido la correcta, ni mucho menos oportuna en diversas ocasiones, cuestión que lo llevaron al fracaso de gestión y a la salida Minsal.

Esta especie de idolatración y defensa cegada es una total irresponsabilidad, sobre todo cuando la sensibilidad de los compatriotas es más intensa por el confinamiento, pues, solo logra hacer perder la credibilidad de los líderes y sus gestiones y por tanto el no acato de las medidas sanitarias por parte de la población, distanciando aún más, la anhelada salida de esta pandemia y la crisis que ha desatado.

 

Francisco Figueroa Molina