La financiación de los servicios sociales bajo fuego: aseguremos el acceso futuro a la financiación de la UE
Como parte de la negociación para el próximo presupuesto de siete años de la UE, la Comisión Europea desea cambiar radicalmente la forma en que se gestionarán los fondos de la UE después de 2027, fusionando el Fondo Social Europeo (FSE+) con fondos agrícolas y regionales para crear un instrumento financiero que financie planes de reforma nacionales y regionales en lugar de los programas actuales del FSE+. Si bien el 14 % de los planes se dedicará a objetivos sociales, no existen salvaguardias claras sobre la asignación, y aún menos claridad sobre la participación de los servicios sociales en la elaboración y aplicación de dichos planes, lo que corre el riesgo de desviar fondos hacia infraestructuras sociales en lugar de invertir en servicios necesarios para la inclusión social.
El 11 de junio de 2026, junto con colegas del Parlamento de todo el espectro político y casi 150 delegados, la Red Social Europea (ESN) se reunió en el Parlamento Europeo para impulsar la protección del FSE+.
Desde la perspectiva de la Comisión Europea, el objetivo de combinar flujos de financiación es mejorar la flexibilidad y simplificar los procesos. Ruth Pasermann, directora de Fondos, Programación e Implementación de la DG EMPL, destacó que un “principio de asociación fuerte” y una “obligación de invertir” siguen siendo el núcleo de cualquier cambio.
Para ESN, es vital que el FSE+ se mantenga como un fondo separado con su propia programación y presupuesto para garantizar que los fondos de la UE sigan apoyando la inversión en servicios sociales, con presupuestos destinados a la inclusión social, con al menos un 25 % destinado al desarrollo de servicios para la inclusión social.
La propuesta del MFP, incluida la idea de planes de reforma, corre el riesgo de debilitar el enfoque dedicado a la inclusión social, la pobreza infantil y el apoyo material a los más desfavorecidos.
Como explicó el director ejecutivo de ESN, Alfonso Lara Montero, “la propuesta del MFP, incluida la idea de planes de reforma, corre el riesgo de debilitar el enfoque dedicado a la inclusión social, la pobreza infantil y el apoyo material a los más desfavorecidos”.
Desde una perspectiva local, regional y nacional, los asistentes dejaron claro el impacto de estos cambios, además de señalar la importancia de comprender el papel de las localidades y regiones en los esfuerzos por mejorar la inclusión social.
Pilar Saénz de Ormijana, Asesora Financiera, Representación Permanente de España ante la UE, España – Comité ECOFIN del Consejo de la UE, señaló que “el modelo de ejecución basado simplemente en objetivos e hitos” es un problema, y que “un papel fuerte de las regiones con posibilidades de tener autoridades de gestión regionales” para “garantizar la inclusión social se logra con/a través del FSE+”.
Si bien el Parlamento Europeo se ha sumado a la posición de ESN en su reciente informe de opinión sobre el próximo presupuesto de la UE, y algunos parlamentos nacionales han expresado su preocupación por la propuesta de la Comisión (DE, CZ), los gobiernos nacionales de los Estados miembros de la UE han sido menos claros acerca de su posición.
Sin salvaguardias, los Estados miembros gastarán los fondos de manera diferente
Aparte de eso, representantes de todo el espectro político fueron claros en el evento sobre los importantes riesgos que existen si la Comisión Europea continúa con su plan actual.
La eurodiputada Marit Maij, S&D, Países Bajos, señaló el riesgo específico de que “sin salvaguardias, los Estados miembros gastarán (los fondos) de manera diferente”, y no en “ayudar a las personas a acceder al mercado laboral y garantizar que se ponga fin a la exclusión social de personas de todos los orígenes y contextos diferentes”.
El eurodiputado Dennis Radtke, PPE, Alemania, habló sobre la necesidad de “sensibilizar a los políticos nacionales sobre los riesgos del nuevo MFP para los servicios sociales y las comunidades locales”, para cambiar los debates nacionales y pasar de la reducción de las contribuciones nacionales al futuro presupuesto de la UE a centrarse más en el daño significativo que los recortes podrían causar a las comunidades locales.
A medida que continúan las negociaciones, es crucial que el Parlamento Europeo mantenga su posición sobre el futuro presupuesto de la UE y que los Estados miembros se alineen con ella para garantizar que los servicios sociales sigan siendo una prioridad en el próximo presupuesto de la UE.