Artículo de opinión: Por qué el próximo presupuesto a largo plazo de Europa debe arreglar su modelo de ingresos

Artículo de opinión: Por qué el próximo presupuesto a largo plazo de Europa debe arreglar su modelo de ingresos

La Comisión Europea ha propuesto nuevos recursos para reembolsar el programa NextGenerationEU y reducir las contribuciones nacionales al MFP, pero el plan también debería incluir un nuevo impuesto digital.
El edificio Berlaymont exhibe un cartel de NextGenerationEU, Bruselas, Bélgica, enero de 2022. (Monasse / Andia)

Mientras la Unión Europea prepara su próximo marco financiero plurianual, el debate se ha centrado en gran medida en las prioridades de gasto. La defensa, la competitividad, el clima y la cohesión compiten por la atención. Sin embargo, los formuladores de políticas corren el riesgo de pasar por alto una pregunta fundamental: ¿cómo pagará la UE por sus ambiciones? La parte de ingresos del nuevo MFP es la columna vertebral política y económica del futuro de Europa.

A partir de 2028, la UE se enfrentará a una nueva e importante limitación: el reembolso de la deuda contraída en el marco del programa de recuperación NextGenerationEU. Los reembolsos anuales se estiman en alrededor de 25 a 30 mil millones de euros, lo que representa aproximadamente entre el 15% y el 20% del presupuesto actual de la UE.

Sin nuevos “recursos propios”, estos reembolsos podrían desplazar los programas existentes, lo que llevaría a recortes en áreas cruciales en un momento de crecientes tensiones geopolíticas, presiones climáticas y competencia tecnológica. La propuesta de la Comisión Europea para el próximo MFP avanzó cinco nuevos recursos financieros europeos, pero su implementación corre el riesgo de ser obstruida por estados miembros individuales.



Carga compartida

La magnitud del desafío inversor de Europa lo deja aún más claro. Se necesitan alrededor de 800 mil millones de euros de inversión anual adicional para construir la base industrial y tecnológica necesaria para la competitividad y la autonomía estratégica de Europa.

El informe de Mario Draghi ofrece un diagnóstico contundente: ningún Estado miembro puede soportar esta carga por sí solo. Sólo una inversión europea común puede movilizar recursos suficientes. Necesitamos limitar la dependencia de las contribuciones nacionales.

Los recursos propios son fundamentales para este esfuerzo. La Comisión ha presentado un paquete de nuevas fuentes de ingresos, diseñado para generar alrededor de 58.200 millones de euros al año sin aumentar las contribuciones generales de los Estados miembros basadas en el ingreso nacional bruto. Estos recursos están destinados tanto a financiar los reembolsos del NGEU (estimados en 21 mil millones de euros anuales a partir de 2028) como a reemplazar parte de las contribuciones nacionales que actualmente dominan el presupuesto de la UE.

La propuesta incluye asignar el 30% de los ingresos del Sistema de Comercio de Emisiones y el 75% de los ingresos del Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono directamente al presupuesto de la UE, lo que en conjunto asciende a aproximadamente 11 mil millones de euros por año.

Un recurso propio estadístico basado en los residuos electrónicos, gravado a dos euros por kilogramo, recaudaría alrededor de 15 mil millones de euros.

Se espera que un nuevo impuesto al consumo de tabaco genere 11.200 millones de euros al año, mientras que un recurso corporativo para Europa, conocido como CORE, exigiría a las empresas con una facturación anual superior a 100 millones de euros pagar una suma global, recaudando 6.800 millones de euros.

Finalmente, los ajustes a los recursos existentes (incluidas mayores contribuciones de envases de plástico no reciclados) agregarían otros 14.300 millones de euros.

Detrás de las cifras

Sin embargo, no se puede ignorar la realidad política. Estas propuestas son controvertidas entre los estados miembros y algunas probablemente serán diluidas o bloqueadas; por ejemplo, Alemania ya ha dejado claro que se opondrá a CORE. Por eso deben estar sobre la mesa opciones alternativas, y los Verdes propusieron un impuesto digital de la UE.

Hoy en día, las Big Tech pagan la mitad de la tasa impositiva efectiva de las empresas tradicionales. Un estudio que encargué estima que un impuesto del 5% sobre el comercio electrónico, la publicidad digital y los servicios en la nube podría recaudar 37.500 millones de euros al año, casi el 19% del presupuesto de la UE para 2025.

Basándose en el trabajo existente de la Comisión y las experiencias nacionales, la investigación concluye que un impuesto a los servicios digitales sería la opción más factible a corto plazo. Con umbrales y exenciones apropiados, como ya se implementaron en Francia, la carga recaería sobre las grandes corporaciones digitales y no sobre las empresas más pequeñas.

Otras opciones, como un cargo por viajero frecuente o un impuesto sobre las criptomonedas, podrían fortalecer aún más la base de ingresos de la UE. Otra propuesta podría ser un impuesto a las transacciones financieras, como se propone en el informe Mario Monti de 2016.

Si Europa quiere actuar, debe poder pagar. La Comisión debería aprovechar este momento para reforzar y complementar su propuesta. Las ambiciones de Europa merecen un presupuesto con ingresos dignos a la altura.