Artículo de opinión: Las bases para una nueva estrategia europea en materia de vivienda
El Parlamento Europeo ha dado un paso histórico: por primera vez ha aprobado un informe sobre la crisis inmobiliaria que establece una hoja de ruta para avanzar hacia una vivienda digna, sostenible y asequible en toda la Unión Europea.
El mercado inmobiliario en Europa está quebrado. Desde 2010, los precios de compra han aumentado más de un 60% y los alquileres alrededor de un 30%. Mientras tanto, muchas familias gastan casi el 40% de sus ingresos en vivienda. Para poner esto en perspectiva, el pago inicial de una vivienda promedio en una ciudad como Madrid puede ascender a tres o cuatro años de salario promedio a tiempo completo. Esto es simplemente inasequible.
Por esta razón, el Parlamento adoptó el informe, pidiendo menos burocracia, impuestos más bajos para la vivienda, un mayor apoyo a las familias de ingresos bajos y medios y permitiendo soluciones para entregar viviendas donde más se necesitan.
La crisis inmobiliaria es una crisis de oferta.
¿Cómo llegamos aquí? Esta historia surge del estallido de la burbuja inmobiliaria. Después de la crisis financiera, el sector se vio sumergido en una tormenta que combinó falta de financiación, una disminución de la mano de obra calificada y un colapso de la inversión. Además, los marcos normativos medioambientales y de planificación urbana cada vez más complejos no iban acompañados de suficientes incentivos, simplificación administrativa o seguridad jurídica.
El resultado ha sido un cuello de botella estructural: menos suelo disponible, tiempos de construcción más largos, retrasos en la concesión de permisos de construcción, costes más elevados y una oferta incapaz de satisfacer la creciente demanda en las ciudades europeas. Este desequilibrio entre oferta y demanda se viene acumulando desde hace más de una década. Las estimaciones apuntan a un déficit de alrededor de 10 millones de hogares en todo el continente y, si no actuamos, esta cifra crecerá en 1 millón de unidades cada año.
Hemos acumulado capas de regulaciones que han terminado creando un sistema asfixiante. A menudo pasan varios años entre el diseño de un proyecto y la colocación del primer ladrillo.
De la escasez a la abundancia
Si la vivienda es una prioridad para los gobiernos europeos, independientemente de sus tendencias políticas, deben abandonar la lógica de gestionar la escasez y asumir el desafío de generar abundancia. Necesitamos construir y renovar. Por encima de todo, debemos permitir que se lleven a cabo construcciones y renovaciones.
Esto significa reducir las cargas administrativas, digitalizar los procedimientos y establecer objetivos, como los procedimientos de permisos digitales o la entrega de permisos de vivienda en un plazo de 60 días. Requiere promover un nuevo Paquete de Simplificación de Vivienda que acelere los proyectos preservando los estándares de calidad.
También instamos a una auditoría regulatoria integral para identificar la legislación de la UE que puede obstaculizar involuntariamente el suministro de viviendas mediante la evaluación de cómo los requisitos de la Directiva sobre eficiencia energética de los edificios o la Directiva sobre eficiencia energética afectan los costos de construcción y renovación.
Esta transformación debe ir acompañada de una política fiscal coherente. Explorar la aplicación de un tipo de IVA superreducido a la construcción y renovación de viviendas sociales ayudaría a aliviar los costes y estimular nueva oferta.
De manera similar, un pilar clave de una estrategia para estimular la oferta implica movilizar estratégicamente los fondos europeos disponibles, fortalecer el papel del Banco Europeo de Inversiones y facilitar marcos de asociación público-privada que multipliquen el impacto de la inversión. Pero ninguna de estas medidas funcionará si no logramos salvaguardar la estabilidad financiera, como exige el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
Es hora de un compromiso real. El Parlamento ha identificado obstáculos regulatorios y definido prioridades concretas. Ahora corresponde a los estados miembros traducir esta hoja de ruta en reformas alineadas con el Plan de Vivienda Asequible de la Comisión Europea, que ha incorporado objetivos esenciales que hemos defendido durante mucho tiempo, como promover la simplificación, movilizar inversiones y racionalizar los procedimientos de permisos para aumentar la oferta.
Juntas, estas iniciativas crean un marco coherente para aumentar la oferta, proteger la propiedad y restablecer el acceso a la vivienda para los jóvenes y las familias. Hemos sentado las bases. Es hora de construir la estructura.