Artículo de opinión: Europa no puede defender lo que no puede alcanzar
La necesidad de que la Unión Europea esté preparada para la defensa ya no es objeto de debate. La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, los ataques a infraestructuras críticas, las tensiones geopolíticas y los trastornos en el Estrecho de Ormuz apuntan a la misma conclusión: la movilidad militar se ha convertido en el desafío de infraestructura más urgente de Europa.
Para defender la UE, sus carreteras, puentes, ferrocarriles, puertos y accesos aéreos deben estar diseñados para servir tanto a fines civiles como militares. Desarrollar infraestructura de doble uso no es sólo una demostración de fortaleza; es una inversión en disuasión, conectividad y prosperidad. Sin embargo, gran parte de Europa sigue estando fuera de nuestro alcance.
Como coponente del Parlamento Europeo sobre movilidad militar, creo que Europa debe pasar de la concienciación a la implementación. Nuestro informe destaca cuatro cuestiones urgentes: mejorar la movilidad transfronteriza, incluida la eficiencia de la emisión de permisos transfronterizos, cerrar la brecha de financiación, fortalecer la infraestructura en el flanco oriental de la UE y acelerar la entrega.
Construyendo la disuasión europea
En primer lugar, la infraestructura de doble uso debe considerarse un elemento central de la agenda económica y de seguridad estratégica de Europa. La conectividad es un requisito previo para el desarrollo económico. Cada euro invertido en infraestructura de transporte genera múltiples retornos a través de un comercio sin fricciones, menores costos logísticos y una respuesta más rápida en tiempos de crisis.
Una mejor movilidad impulsa la inversión en todos los estados miembros (no solo en las regiones de primera línea) al tiempo que fortalece la preparación, la disuasión y la defensa colectiva. También refuerza el mercado único al permitir el rápido movimiento de bienes, servicios y personas.
En segundo lugar, los avances visibles en infraestructura envían un mensaje más fuerte a los adversarios potenciales que las declaraciones o las cumbres. Los resultados tangibles son en sí mismos un elemento disuasorio.
El proyecto Rail Baltica, que conectará Berlín con Helsinki a través de los Estados bálticos, ofrece un claro ejemplo. Reúne a empresas de toda la UE para compartir tecnología, experiencia y mejores prácticas. Las adquisiciones conjuntas y la planificación coordinada, recomendaciones clave de nuestro informe, pueden acelerar la ejecución y maximizar el impacto.
En términos más generales, el desafío radica en construir una red integrada y resiliente capaz de respaldar operaciones a gran escala. Los puertos desempeñan un papel central. Son centros de energía y comercio y pueden reducir los tiempos de implementación. Los puertos europeos manejan el 74% del comercio exterior de la UE y proporcionan 1,5 millones de puestos de trabajo, incluidos puestos estacionales y a tiempo parcial.
La política de la UE debe reflejar esta realidad. La inversión específica en el flanco oriental (por ejemplo, en los puertos del Báltico, aprovechando las mejores prácticas de importantes centros como Rotterdam) fortalecería la capacidad de Europa para mover tanto bienes comerciales como equipo militar más rápidamente.
Sin embargo, falta un elemento importante. Una disuasión eficaz requiere inclusión. Los países candidatos y sus aliados cercanos deben integrarse plenamente en la planificación de la movilidad europea.
A pesar de la creciente cooperación entre la UE y la OTAN, persisten las brechas de movilidad. Europa debería ampliar los corredores hacia sus vecinos orientales y los Balcanes occidentales para aumentar su capacidad de desplegar tropas, equipos y suministros.
La coordinación es clave
La infraestructura es el sistema cardiovascular de Europa. Para que funcione la seguridad colectiva, la coordinación transfronteriza debe ser perfecta. Dado que la principal amenaza geopolítica se origina en el este, reforzar la infraestructura de primera línea (puentes, túneles y carreteras capaces de transportar cargas militares) es una prioridad.
Cerrar el déficit de financiación debe ser un objetivo central del próximo marco financiero plurianual. El Mecanismo Conectar Europa y la financiación específica para la movilidad militar (como la Acción de Seguridad para Europa, la Ley de Refuerzo de la Industria de Defensa a través de Contratación Común de la UE y el Programa de la Industria de Defensa Europea) deben considerarse prioridades estratégicas. El progreso depende de la cooperación entre las autoridades nacionales, regionales y europeas, así como entre la industria y los inversores privados.
Con estructuras de coordinación claras y compromisos financieros más sólidos, Europa puede convertir la ambición en resultados. Invertir en movilidad militar no se trata sólo de defensa. Fortalece la economía, mejora la integración y garantiza que Europa esté preparada, sea resiliente y lista para actuar cuando más importa.