Tres pasos para desarrollar las capacidades de IA de Europa
El desafío de la inteligencia artificial en Europa no tiene que ver principalmente con la tecnología. Es un desafío de habilidades. Cada revolución importante muestra un cambio tecnológico sesgado hacia las habilidades: no simplemente reemplaza la mano de obra, sino que cambia las habilidades que son valiosas. La IA no es una excepción.
En lugar de eliminar puestos de trabajo por completo, la IA está remodelando las tareas que componen casi todas las ocupaciones.
Como resultado, se están produciendo tres cambios: el surgimiento de nuevas habilidades relacionadas con la IA, la mejora de capacidades exclusivamente humanas que complementan la IA y la erosión de las competencias rutinarias que los sistemas inteligentes desempeñan cada vez más.
Esta creciente brecha de habilidades se está convirtiendo en el mayor cuello de botella económico de Europa.
El panorama actual
A medida que la IA se vuelve más barata y accesible, la tecnología ya no es un recurso escaso. La capacidad humana lo es.
Los trabajadores que no puedan adaptarse tendrán dificultades para seguir siendo productivos, mientras que las empresas que no puedan contratar el talento adecuado no lograrán aprovechar el potencial de la IA.
Casi el 80% de las pequeñas y medianas empresas europeas informan de dificultades para encontrar trabajadores cualificados, mientras que sólo un tercio de los trabajadores europeos se sienten adecuadamente preparados. Esta escasez ya está frenando la innovación, la productividad y el crecimiento en todo el continente.
Hoy en día, el 77% de las empresas europeas identifican la escasez de habilidades como una barrera para la inversión a largo plazo. La Comisión Europea los reconoce ahora como una de las principales barreras a la competitividad de largo plazo de Europa. En la era de la IA, invertir en habilidades ya no es solo una política educativa. Es política económica.
Europa merece crédito por reconocer este desafío.
La Agenda Europea de Capacidades de cinco años ha cambiado el enfoque de la reconversión puntual al aprendizaje permanente. Uno de sus pilares, el Pacto por las Capacidades, reúne a empleadores, proveedores de educación y gobiernos para coordinar la mejora de las capacidades a gran escala en industrias clave.
El Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional, o CEDEFOP, se ha convertido en un líder mundial en la previsión de las necesidades futuras de habilidades a través de la inteligencia del mercado laboral, mientras que el artículo 4 de la Ley de IA hace que la alfabetización en IA sea responsabilidad de las organizaciones que implementan sistemas de IA.
Juntas, estas iniciativas proporcionan una base sólida. Sin embargo, la IA está cambiando los mercados laborales más rápido de lo que suponen los marcos políticos actuales.
La próxima generación de habilidades de IA
Nuestra investigación señala tres avances que deberían dar forma a la próxima generación de políticas de capacidades de Europa.
En primer lugar está el surgimiento de las habilidades de IA. A medida que la demanda laboral supera la oferta en este campo, encontramos consistentemente que estas competencias generan importantes primas salariales y mejoran las perspectivas de empleo, particularmente para los trabajadores de mayor edad y aquellos sin una sólida formación educativa formal.
Es importante destacar que estas habilidades se adquieren cada vez más fuera de los programas de grado tradicionales, lo que hace que el aprendizaje en el lugar de trabajo y las certificaciones reconocidas sean más valiosos que nunca.
En segundo lugar está la mejora de las capacidades humanas. Contrariamente a los temores de que la IA haga que las personas sean menos valiosas, el progreso tecnológico aumenta la importancia de competencias complementarias como la comunicación, el liderazgo, la creatividad y el juicio ético.
Cuanto más realiza la IA un trabajo analítico de rutina, mayor es el valor económico de la experiencia claramente humana.
En tercer lugar viene la erosión de las habilidades rutinarias en materia de materias primas. Las tareas más susceptibles a la IA, como revisar código, redactar documentos y preparar presentaciones, se concentran desproporcionadamente en puestos junior. Si las empresas responden eliminando oportunidades de nivel inicial para lograr ganancias de eficiencia a corto plazo, corren el riesgo de debilitar la reserva de talentos del mañana.
El empleado junior que hoy realiza tareas repetitivas se convertirá en el experto del mañana. Esta es precisamente la experiencia que se vuelve más valiosa en una economía impulsada por la IA.
Recomendaciones para Europa
La respuesta de Europa debería basarse directamente en estas realidades.
En primer lugar, las habilidades en IA deben ser ampliamente accesibles a través del aprendizaje permanente, la capacitación en el lugar de trabajo y microcredenciales reconocidas.
Las certificaciones de IA proporcionan una poderosa señal para el mercado laboral, lo que sugiere que las políticas deberían otorgar un mayor reconocimiento a las vías de aprendizaje flexibles junto con la educación formal.
En segundo lugar, Europa debería invertir tanto en capacidades humanas como en habilidades técnicas de IA. Estas competencias complementarias se desarrollan mejor en los lugares de trabajo que en las aulas, lo que hace que las asociaciones público-privadas sean esenciales.
Las iniciativas existentes, como el Pacto por las Capacidades, deberían poner especial énfasis en ayudar a las pymes a desarrollar tanto capacidades de IA como conocimientos humanos.
Por último, Europa debe proteger el camino hacia la experiencia.
En lugar de permitir que la IA acabe con el empleo de nivel inicial, los formuladores de políticas deberían incentivar a las empresas a rediseñar los roles junior en torno a un aprendizaje más rápido, una responsabilidad más temprana y una adquisición más rápida de experiencia en el campo.
La IA no debería reemplazar a la próxima generación de expertos. Debería ayudar a crearlos.
Europa no ganará la carrera de la IA sólo regulando la tecnología ni compitiendo mediante subsidios. Ganará si se convierte en el mercado laboral más adaptable del mundo.