Artículo de opinión: Los argumentos a favor de un mercado único de defensa europeo

Artículo de opinión: Los argumentos a favor de un mercado único de defensa europeo

“Compre productos europeos”, normas de adquisiciones actualizadas, movilidad militar, mecanismos de financiación más sólidos y un marco de cooperación UE-OTAN son los pasos necesarios para superar la fragmentación en el sector de defensa de Europa.
Aviones Eurofighter en ejercicio, Lübeck, Alemania, 13 de abril. (Dpa Picture Alliance)

A solo unos meses de 2026, Europa ya ha sido tomada por sorpresa por una serie de importantes shocks geopolíticos.

Fue un espectador indefenso durante el ataque de Donald Trump a Venezuela, no estaba preparado para las amenazas estadounidenses de anexar Groenlandia y fue marginado de las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia.

Mientras tanto, en los conflictos en Irán y Líbano, los líderes europeos nuevamente parecen carecer de influencia, mientras otros configuran la escalada y el control de rutas críticas como el Estrecho de Ormuz.

Estas crisis afectan a los ciudadanos europeos a través de los precios de la energía, la migración y los riesgos de seguridad. A pesar de ser la segunda economía más grande del mundo, Europa lucha por ejercer influencia. Las decisiones sobre Europa se toman cada vez más sin ella.

Parte del problema radica en el propio sistema de toma de decisiones de la Unión Europea. Los procesos siguen siendo lentos, fragmentados y vulnerables a la obstrucción, incluso después de la derrota electoral del ex primer ministro húngaro Viktor Orbán, considerado durante mucho tiempo una fuente central de obstrucción.

Más allá de las limitaciones institucionales, un desafío más profundo reside en la limitada capacidad de Europa para disuadir, defender y actuar.



Defensa fragmentada

El problema no es la falta de potencial. La economía de la UE supera con creces a la de Rusia. Tiene el talento, la innovación y la infraestructura para tener éxito.

Sin embargo, en defensa, Europa no ha logrado traducir esta fuerza en capacidad. Al mantener la defensa en gran medida fuera de la integración europea, particularmente del mercado único, ha permitido que persistan la fragmentación, la ineficiencia y la dependencia.

Las consecuencias son claras. Políticamente, Europa está excluida de negociaciones clave.

Militarmente, sus propias fuerzas y Ucrania enfrentan escasez y retrasos en equipos, incluidos sistemas de defensa aérea y municiones. Desde el punto de vista financiero, las adquisiciones fragmentadas aumentan los costos hasta en un 30%, sin aprovechar las economías de escala, según un informe del ex presidente finlandés Sauli Niinistö.

En un momento en que las familias europeas ya están luchando para llegar a fin de mes, esto constituye una ineficiencia inaceptable en la contratación pública.

Cinco pasos para defender el mercado único

Esta situación es ineficiente, estratégicamente insostenible y democráticamente inaceptable. La UE necesita un verdadero mercado único para la defensa. El Parlamento Europeo ha iniciado este proceso con la adopción de un informe de iniciativa que establece una hoja de ruta hacia un auténtico mercado único europeo, basado en cinco pilares clave.

En primer lugar, “Compre productos europeos” debe convertirse en la opción predeterminada en las adquisiciones de defensa. En un mundo donde las dependencias se convierten en armas y las capacidades de producción son escasas, el gasto público debería principalmente fortalecer la industria nacional, crear empleos y desarrollar capacidades.

En segundo lugar, las normas de contratación deben modernizarse para seguir el ritmo del cambio tecnológico. Los marcos deberían permitir, no obstaculizar, los proyectos conjuntos y la innovación. Esto requiere una competencia impulsada por la innovación y procesos de selección por fases, ya que muchas soluciones a menudo se desconocen en el momento de la adjudicación del contrato.

En tercer lugar, deben eliminarse las barreras internas a la cooperación en materia de defensa.

El equipo militar debería cruzar fronteras tan fácilmente como los bienes civiles. El reconocimiento mutuo de las certificaciones y la simplificación de las transferencias son esenciales. El ómnibus de preparación para la defensa puede ofrecer simplificaciones iniciales, incluida la ampliación del régimen general de licencias de transferencia para permitir ciertas exportaciones sin aprobaciones nacionales separadas.

En cuarto lugar, Europa necesita mecanismos de financiación más sólidos para la innovación en materia de defensa. Las tecnologías prometedoras a menudo no logran escalar, lo que lleva a depender de actores externos. El programa propuesto por la Comisión Europea para una innovación ágil y rápida en materia de defensa puede ser un punto de partida útil, pero requiere una ambición sostenida.

Finalmente, es necesario un acuerdo de cooperación UE-OTAN para garantizar que los estándares técnicos de la OTAN se apliquen en todos los estados miembros. Incluso sistemas de armas europeos similares pueden carecer de interoperabilidad debido a requisitos inconsistentes, una brecha costosa y peligrosa, como lo demuestran las lecciones de Ucrania.

La fragmentación en defensa ya no sólo es ineficiente, sino también arriesgada.

Europa puede seguir reactiva mientras otros dan forma a su futuro. O puede actuar con decisión, aprovechar su fortaleza económica y lograr una autonomía estratégica real.