Artículo de opinión: Este año decidirá la adhesión de Montenegro a la UE

Artículo de opinión: Este año decidirá la adhesión de Montenegro a la UE

En medio de una creciente oposición de los partidos de extrema derecha, la candidatura del país pondrá a prueba cuán efectiva puede ser la ampliación de la UE en los Balcanes Occidentales.
Reunión del presidente del Consejo de la UE, Antonio Costa, con el primer ministro de Montenegro, Milojko Spajic, en Bruselas, en diciembre de 2024 (Martin Bertrand).

La próxima ronda de ampliación de la Unión Europea se determinará en gran medida en 2026. Para Montenegro, este año es decisivo, ya que Podgorica pretende cerrar todas las negociaciones técnicas para convertirse en el próximo Estado miembro. Sin embargo, esta ronda de ampliación estará impulsada más por la negociación interna de la UE que por la implementación de reformas por parte de los países candidatos.

En este contexto, la evolución de las negociaciones de paz sobre Ucrania y la política de los partidos gubernamentales clave en Francia y Alemania –amenazados por movimientos euroescépticos de extrema derecha– serán decisivas para dar forma a la voluntad política de admitir nuevos países en el bloque.

Tres preguntas

Hay tres cuestiones fundamentales que determinarán el ritmo del proceso durante el próximo año.

En primer lugar, el desarrollo y el resultado potencial de las negociaciones de paz encabezadas por Estados Unidos para poner fin a la agresión rusa contra Ucrania influirán en la capacidad de Europa para ofrecer a Kiev la integración en la arquitectura institucional de la UE, lo que instruirá a los responsables políticos europeos sobre cómo navegar una era post-Transatlántica.

La forma en que se desarrolle esta cuestión de la paz y la seguridad en el continente europeo determinará la naturaleza y la potencia de la ampliación como política exterior reanimada. Para los Balcanes –posiblemente la única región que la UE aún puede moldear y liderar– difícilmente habrá avances sustanciales sin una decisión sobre cómo integrar a Ucrania.

En segundo lugar, si bien el consenso es que la lógica de la ampliación está determinada por la velocidad de las reformas de los candidatos favoritos y la consideración geopolítica de la Comisión Europea, el próximo giro de la expansión de la UE es más un caso de política interna europea.

Dada la necesidad de reformar la UE (integrarse más y al mismo tiempo reducir la burocracia y la dependencia extranjera), los partidos en el poder de Francia y Alemania se verán presionados por partidos euroescépticos de extrema derecha que los desafían a tomar el poder.

La decisión de París y Berlín de admitir un nuevo miembro estará impulsada por el cálculo político de las próximas elecciones estatales a finales de este año en Alemania Oriental y las elecciones presidenciales francesas en 2027. No se puede subestimar el peligro de ofrecer un terreno fértil a los partidos antisistema para instrumentalizar el impacto de la ampliación en el presupuesto de la UE y la cohesión europea. Indirectamente, la membresía se convierte en una cuestión sobre el futuro de la democracia liberal en el bloque y la “actoridad” de la Unión.

Esta consideración sigue a la reunión del Consejo Europeo de diciembre pasado, donde los líderes señalaron la necesidad de reformar e invitaron a la “Comisión a presentar sus revisiones políticas en profundidad”. Estas revisiones de políticas especificarán las áreas de reforma del acervo europeo, incluidas las reglas, los procedimientos y la participación institucional del nuevo miembro. De todos modos, la delicada decisión de votar por unanimidad en el Consejo quedará para una etapa posterior.

La comisaria de Ampliación, Marta Kos, reconoció que este proceso establecería una nueva generación de tratados de adhesión examinando áreas sensibles como el Estado de derecho, la votación del Consejo y diseñando salvaguardias y suspensiones en caso de retroceso democrático. La forma en que los Estados miembros empoderarán al Grupo de Trabajo para la redacción del Tratado de Adhesión con Montenegro determinará su determinación política y establecerá un plan para la próxima generación de tratados de adhesión.

En tercer lugar, la Comisión considera ambiciosa pero factible la ambición de Montenegro de cerrar todos los capítulos de negociación para 2026. Podgorica busca demostrar a la UE su “compatibilidad política con las democracias maduras”.

Aunque no está claro que Montenegro pueda implementar reformas y cerrar los 21 capítulos restantes, la actual coalición heterogénea del país debe hacerlo antes de las próximas elecciones nacionales en el verano de 2027. Para Montenegro, generar confianza con los países europeos es fundamental, además de la pesada carga de trabajo administrativo que se avecina.