Artículo de opinión: Europa no necesita un “mercado único de defensa”

Artículo de opinión: Europa no necesita un “mercado único de defensa”

La Unión Europea debería establecer un mercado de defensa intergubernamental basado en la cooperación voluntaria, respaldado por una coordinación más sólida a nivel de la UE.
Un soldado húngaro de la fuerza terrestre multinacional europea. (Dino Fracchia/Alamy)

El término “mercado único de defensa” puede parecer inofensivo, incluso seductor. En realidad, conlleva un grave malentendido sobre qué es la defensa y qué no es. Detrás de las promesas de competitividad, armonía y prosperidad se esconde una deriva que corre el riesgo de debilitar a Europa en lugar de fortalecerla. Este concepto, que ahora está ganando terreno dentro de las instituciones europeas, refleja una confusión entre dos ámbitos fundamentalmente diferentes: la soberanía y el comercio.

Aplicar el modelo de mercado único a la defensa no sólo es inapropiado; va en contra de los tratados fundacionales de la UE. Los artículos 4 del Tratado de la Unión Europea y 346 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establecen claramente que la defensa sigue siendo un dominio nacional. Y con razón. La defensa se refiere a la vida de las naciones, el control de tecnologías sensibles, así como la seguridad nacional y la diplomacia. No puede regirse por mecanismos de mercado.

Sin embargo, varias iniciativas recientes en el Parlamento Europeo intentan forzar esta lógica. Se espera que uno de estos informes se vote en 2025 y dos más a principios del próximo año. Cada uno, bajo el pretexto de la racionalización industrial, persigue la misma ambición federalista. Pero su efecto real sería darle a la Comisión Europea un papel cada vez más amplio: primero de coordinación, luego de regulación y, finalmente, de dirección de todo el sector de defensa. Lo que parece un progreso técnico es, de hecho, un cambio político importante.

Europa no necesita un mercado único de defensa. Necesita una defensa europea que sea coordinada, interoperable y capaz de producir, adquirir y actuar juntos cuando las circunstancias lo requieran, sin sacrificar la soberanía nacional. Convertir una misión estratégica en un producto de mercado es un profundo error.

Esta deriva es tanto más preocupante cuanto que viene envuelta en una narrativa atractiva: las promesas de empleo, ‘campeones industriales europeos’, competitividad e incluso ‘soberanía colectiva’. Pero este sueño federalista, vendido como una cura milagrosa, bien podría producir división y desconfianza. Al tratar de fortalecer a Europa, puede acelerar su fragmentación.

Se necesita un enfoque más fundamentado. En lugar de forzar un mercado único de defensa, Europa debería desarrollar un mercado de defensa intergubernamental basado en la cooperación voluntaria, respaldado por una coordinación más sólida a nivel de la UE. Un modelo así fomentaría la movilidad, la estandarización y la mutualización, y reduciría la fragmentación, sin borrar las soberanías nacionales.