Artículo de opinión: Por qué el Pacto Verde debería verse como un plan de crecimiento

Artículo de opinión: Por qué el Pacto Verde debería verse como un plan de crecimiento

Conferencia de prensa de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y Mario Draghi, sobre el informe sobre el futuro de la competitividad de la UE, Bruselas, 9 de septiembre (Alexandros Michaillidis/Alamy Live News)

El Pacto Verde Europeo fue alguna vez el gran consenso del continente para un futuro sostenible. Ahora está bajo presión. Lo que alguna vez se concibió como una hoja de ruta transformadora para reformar la economía europea en torno a la neutralidad climática se está poniendo a prueba mediante prioridades políticas cambiantes, una creciente fragmentación política y un retroceso deliberado de las fuerzas conservadoras.

Pero la ciencia no deja lugar a dudas. Según el informe Medio ambiente y clima de Europa 2025 de la Agencia Europea de Medio Ambiente, el continente se está calentando dos veces más rápido que el promedio mundial.

Los ecosistemas de Europa se encuentran bajo una presión sin precedentes. El ochenta por ciento de los hábitats protegidos siguen en malas condiciones, entre el 60 y el 70% de los suelos están degradados y el estrés hídrico afecta al 30% del territorio, así como a más de un tercio de la población. Los desastres relacionados con el clima ya se han cobrado más de 240.000 vidas desde 1980 y le han costado a la UE casi 740.000 millones de euros en daños. Éstas no son proyecciones lejanas; son los titulares de hoy.

Rechazo político a medida que se intensifican las advertencias climáticas

Sin embargo, en lugar de acelerar la transición, algunas partes de Europa se están desacelerando. En todo el espectro político está tomando forma una contrarreacción conservadora que presenta las políticas verdes como cargas más que como oportunidades.

Esta narrativa pasa por alto un hecho crucial: la ambición climática y el progreso económico pueden reforzarse mutuamente. España, por ejemplo, donde la inversión en energías renovables y electrificación ha aumentado, es ahora una de las economías de más rápido crecimiento de la UE.

Aun así, la aritmética política en Bruselas ha cambiado. Un Parlamento Europeo más conservador influirá en el nivel de ambición medioambiental y climática en los próximos años, poniendo a prueba la resiliencia del núcleo legislativo del Pacto Verde. Gran parte del marco, incluido el paquete Fit for 55, ya está en vigor, pero su implementación determinará si Europa lidera o se queda atrás en la carrera por un planeta habitable. La simplificación de la regulación no debe convertirse en un eufemismo para desmantelar la ambición medioambiental.

También está en marcha la revisión de la Ley Europea del Clima, con el objetivo de fijar un objetivo de reducción de emisiones para 2040. La ciencia es clara: para mantenerse alineada con el Acuerdo de París, Europa debe reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 90 y un 95% en comparación con los niveles de 1990. Pero en los próximos meses, el debate en torno a la ley climática mostrará si Europa todavía cree en el Acuerdo Verde como su proyecto definitorio o si prevalecerá el cortoplacismo.

Mantener viva la visión del Pacto Verde a través de la reforma

El Pacto Verde nunca se trató solo de emisiones. Era una visión de una Europa más justa, más resiliente y soberana, menos dependiente de los combustibles fósiles importados y más capaz de moldear su propio destino económico. Como señaló el ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en su informe de 2024, la competitividad y la sostenibilidad deben ir de la mano si Europa quiere seguir siendo relevante en un mundo en proceso de descarbonización.

Los fondos de la UE de próxima generación han catalizado la inversión verde, pero los estímulos temporales no sustentarán una transformación generacional. Lo que Europa necesita ahora es una reforma estructural: incorporar la acción climática en el presupuesto a largo plazo de la UE, reformar las reglas fiscales para permitir la inversión verde y diseñar sistemas tributarios justos que recompensen la producción más limpia.

El Pacto Verde no se está volviendo gris porque haya fracasado. Se está volviendo gris porque algunos buscan debilitar su ambición. Nuestra tarea es restaurar su color, su visión, su urgencia y su esperanza. Porque, en verdad, la cuestión no es si el Pacto Verde se está volviendo gris, sino si entendemos que sin él, nuestro futuro es oscuro.