Artículo de opinión: Por qué Europa debería evitar la trampa de la política represiva sobre drogas

Artículo de opinión: Por qué Europa debería evitar la trampa de la política represiva sobre drogas

La nueva Estrategia sobre Drogas de la UE de la Comisión se aleja de décadas de enfoques progresistas y adopta una postura punitiva que ha resultado desastrosa a nivel mundial.
El comisario de Asuntos Interiores y Migración de la UE, Magnus Brunner, presentó la nueva estrategia y plan de acción de la UE contra las drogas en Bruselas en diciembre de 2025 (Sacha Leon/Le Pictorium).

La nueva Estrategia y Plan de Acción sobre Drogas de la UE para el período 2026 a 2030 de la Comisión Europea corre el riesgo de revertir décadas de políticas de drogas basadas en evidencia y centradas en la salud y los derechos humanos. Su énfasis en la aplicación de la ley, el control fronterizo y la seguridad refleja un enfoque punitivo que ha fracasado repetidamente.

Ahora, la Unión Europea enfrenta una elección: seguir un camino punitivo o mantener décadas de progreso.

El legado de innovación de Europa

Europa lleva mucho tiempo a la vanguardia de las políticas progresistas en materia de drogas. En las décadas de 1970 y 1980, un liderazgo político valiente abordó el creciente consumo de heroína con intervenciones de reducción de daños, como programas de agujas y jeringuillas, tratamiento con agonistas opioides y salas de consumo supervisadas.

Estas decisiones evitaron miles de muertes y frenaron la propagación de enfermedades infecciosas.

Francia ofrece un ejemplo sorprendente. En 1996, la prevalencia del VIH entre los consumidores de drogas inyectables era aproximadamente del 40%. Después de que la reducción de daños se expandió rápidamente (mediante un acceso rápido y sin barreras a la buprenorfina), la tasa cayó por debajo del 20% en 2002. Mientras tanto, las muertes por sobredosis de heroína disminuyeron en más del 80% entre 1996 y 2003.

Portugal muestra además los beneficios de poner fin a los enfoques punitivos. Antes de la despenalización en 2001, el país representaba más de la mitad de todos los nuevos diagnósticos de VIH en la UE, en gran medida relacionados con el uso de drogas inyectables, a pesar de representar sólo el 2% de la población de la UE. Al redirigir recursos de la justicia penal al tratamiento y la reducción de daños, las nuevas infecciones disminuyeron de 518 en 2000 a 13 en 2019, la mortalidad relacionada con las drogas cayó a menos de la mitad del promedio de la UE y el encarcelamiento disminuyó de más del 40% de los presos en 2001 al 15,7% en 2019.

Estos éxitos europeos contrastan marcadamente con los modelos punitivos de otros lugares, como se ha visto en las recientes operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico oriental.

Un cambio hacia la seguridad

La anterior Estrategia y Plan de Acción sobre Drogas de la UE ofrecía un enfoque más equilibrado en materia de prevención, tratamiento, reducción de daños y cooperación internacional. Sin embargo, en la nueva estrategia, la reducción de daños ha quedado relegada a un capítulo que aborda los riesgos individuales y sociales, junto con el reclutamiento de menores para el crimen organizado o la conducción bajo los efectos del alcohol.

Una aplicación estricta de la ley no reduce el consumo de drogas ni perturba los mercados. Más bien, alimenta la violencia, aumenta el estigma y aleja a las personas de los servicios esenciales. Este “efecto globo” es evidente: la intensificación de la vigilancia en los principales puertos de la UE en los Países Bajos y Bélgica ha empujado el tráfico hacia otros puntos de entrada, ampliando el alcance y la volatilidad del mercado.

Los enfoques prohibicionistas han impulsado el aumento de potentes sustancias sintéticas en todo el mundo. De hecho, las medidas enérgicas contra el suministro producen un efecto de “golpe al topo”, desplazando la producción a nuevos lugares y fomentando la aparición de sustancias más riesgosas.

Por ejemplo, la prohibición del opio en Afganistán en 2022 ha reducido la producción en aproximadamente un 95%, creando un importante shock de oferta que ha desencadenado un aumento en el consumo de drogas sintéticas.

Dos décadas antes, a raíz de la prohibición del opio por parte de los talibanes en 2002, Estonia experimentó una grave crisis de sobredosis de fentanilo que persistió durante más de 10 años. Al final, el país pudo contener la epidemia mediante una aplicación selectiva de la ley y también contó con la ayuda de un escenario poco común: la cadena de suministro de fentanilo estaba relativamente centralizada, a diferencia de los complejos y fragmentados sistemas de tráfico de drogas actuales. Las comunidades más vulnerables, incluidos los jóvenes, las mujeres y los migrantes, han sufrido los mayores daños.

Reafirmar el legado de Europa

El cambio se produce en un momento crítico para la política mundial de drogas. En 2025, la ONU inició un proceso para revisar el marco de control internacional de drogas por primera vez desde su creación, mientras que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha pedido a la comunidad internacional que se aleje de los enfoques punitivos y explore la regulación responsable de las drogas.

La próxima Estrategia sobre Drogas dará forma a las políticas en los próximos años y debería priorizar la vivienda con apoyo, la atención comunitaria y las medidas sociales que aborden los factores estructurales del consumo nocivo de drogas.

La financiación específica para el pilar de salud es crucial, y el Parlamento Europeo debe desempeñar un papel central en la formulación de una política que proteja la salud pública y reafirme el liderazgo de Europa para impulsar reformas globales.