Op-Ed: la inversión en seguridad y defensa protegerá Ucrania y la UE
El giro de Dinamarca al timón del Consejo de la Unión Europea comienza en medio de un entorno geopolítico profundamente alterado, uno en el que el regreso de la guerra a nuestro continente ha disipado cualquier ilusión de paz duradera y estabilidad permanente.
Ahora entramos en un período en el que el proyecto europeo debe defenderse no solo con palabras e ideales, sino también a través de la preparación práctica, la resiliencia estratégica y el coraje político.
Dos prioridades deben guiar nuestro curso: Europa debe rearmar y Europa debe permanecer inquebrantable en su apoyo a Ucrania. Estos son pilares interconectados de la misma responsabilidad fundamental. Reflejan un compromiso con la defensa de la soberanía, la libertad y los valores que sustentan la UE.
REARM no es volver al pasado, sino prepararse de manera responsable para el futuro. Durante muchos años, Europa se permitió creer que la interdependencia económica y el compromiso diplomático solo salvaguardarían nuestro continente. Esa creencia no ha sobrevivido a la realidad de la agresión rusa.
Este artículo es parte de la Guía del Parlamento sobre la presidencia danesa del Consejo de la UE.
La invasión no provocada de Rusia de Ucrania a principios de 2022 ha dejado sin ambigüedades que la paz sin la capacidad de disuadir y, si es necesario, defender es una ilusión frágil y temporal.
Europa ahora debe tomar medidas serias para reconstruir sus capacidades de defensa. Esto requerirá una inversión sostenida en nuestras fuerzas armadas, una mayor cooperación e interoperabilidad entre los Estados miembros, y una revitalización de la industria de defensa europea. También exige un cambio cultural, por el cual la defensa ya no se trata como un problema periférico, sino que se adquiere como una función central de la unidad y la responsabilidad europeas.
Este es un llamado a la madurez, no a la militarización. Si Europa desea ser soberano, debe ser capaz de salvaguardar esa soberanía. La autonomía estratégica comienza con una defensa creíble.
El apoyo a Ucrania debe seguir siendo fuerte
El apoyo de la UE a Ucrania debe permanecer firme. Ucrania está en la primera línea de un conflicto más amplio en el que los principios básicos del derecho internacional, la gobernanza democrática y la autodeterminación nacional están bajo asalto directo. El resultado de esta guerra dará forma al panorama de seguridad de Europa para las generaciones venideras.
Si Ucrania es derrotada o abandonada, el mensaje a Moscú y otros sería inconfundible. Ese mensaje reverberará mucho más allá de Kyiv, enviando ondas de choque a través de Moldavia, Georgia y los estados bálticos.
Apoyar a Ucrania no es un acto de caridad. Es una cuestión de interés propio europeo, que protege nuestra estabilidad al mantenerse firme frente a la agresión.
Nuestro apoyo debe ser integral. Debe incluir la entrega continua de asistencia militar, ayuda económica a largo plazo, infraestructura para la reconstrucción y un camino político claro y creíble hacia la integración europea. Debemos asegurarnos de que Ucrania tenga un camino para prosperar como miembro completo y respetado de nuestra comunidad europea compartida.
Dinamarca se ha posicionado como un actor de principios y pragmáticos, empujando el gasto de defensa más allá del 3% del PIB. Durante su presidencia, Dinamarca usará su voz para promover un enfoque más coordinado y ambicioso para la seguridad europea.
La paz en Europa depende de nuestra voluntad de invertir, cooperar y liderar. Reducir a Europa y apoyar a Ucrania no son dos agendas separadas: son expresiones de una sola responsabilidad europea.
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