Op-ed: la seguridad de Europa debe ser una ‘doppelstrategie’ para la defensa y la pertenencia
Ante la guerra en sus fronteras e incertidumbre estratégica en todo el Atlántico, Europa está experimentando un rearme histórico. Cientos de miles de millones de euros están comprometidos con la resiliencia militar y económica. Pero existe un riesgo: que Europa tendrá éxito en armarlo, pero no puede defender lo que representa.
Porque incluso el ejército más avanzado es inútil si sus ciudadanos no están dispuestos a luchar por el continente que protege. Es por eso que Europa ahora necesita una Doppelstrategie, una estrategia dual que trata el poder duro y el poder blando como iguales.
Esto significa poner nuestro enfoque no solo en tanques y drones, sino también historias, símbolos y significado compartido. Para protegerse realmente, Europa debe invertir no solo en defender sus fronteras, sino en defender su pertenencia.
La mitad que falta de la estrategia de defensa de la UE
Las encuestas del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) muestran que los europeos ahora apoyan una fuerte postura militar, desde reclutamiento hasta autonomía estratégica. Pero estos cambios en la opinión se sientan sobre cimientos frágiles.
Muchos europeos aún no se sienten realmente parte de una identidad europea compartida. La Unión Europea aún lucha por superar su imagen de larga data como distante, elitista o exclusiva. A menudo se siente demasiado occidental, demasiado blanco, demasiado viejo según la brújula del sentimiento europeo.
Sin pertenecer, no hay lealtad. Y sin lealtad, ninguna política de defensa puede tener éxito. La paradoja es clara: mientras Europa se está preparando para la guerra, corre el riesgo de perder la paz en el hogar: a través de la alienación, el populismo y la apatía cívica. Como nos recuerda el politólogo estadounidense Joseph Nye, el poder blando no es sentimental, es estratégico. El poder suave es la capacidad de hacer que otros elijan su lado porque creen en lo que representa.
Un acuerdo cultural es una inversión estratégica en el futuro de Europa
Para construir este poder blando, el acuerdo de cultura para Europa debe mantenerse como la otra mitad de la agenda de seguridad de la UE. Este enfoque cultural no es un lujo: constituye la infraestructura cultural de la supervivencia de Europa. Necesitamos un acuerdo cultural para promover todas las cosas que hacen que Europa, Europa.
Debe financiar artes, educación e intercambio cívico como herramientas de resiliencia; apoyar la participación a nivel comunitario y la narración de cuentos a través de las fronteras; contrarrestar la xenofobia, la polarización y el estrechamiento de la identidad en el nacionalismo étnico; e invertir en un Erasmus masivo para los creadores digitales que difunden la pertenencia y los valores europeos.
Así como la OTAN una vez equilibró la disuasión con la diplomacia, la Europa de hoy debe igualar su ambición militar con una profunda inversión en el pegamento social que hace que valga la pena defender.
Una verdadera ‘doppelstrategie’ para preparar Europa
La Doppelstrategie de Europa debe ser más que una metáfora: debe ser política y dinero. Debe incluir una pista de poder dura para el gasto de defensa, la autonomía estratégica, la preparación y una pista de poder suave para la educación cívica, la inversión cultural, los creadores digitales.
Si el presupuesto de defensa de Europa se acerca al 5% de su PIB, se debe asignar una cantidad igual al poder blando, al trabajo cotidiano de generar confianza, imaginación y solidaridad.
Esto no compite con la disuasión; Lo haría creíble. Aseguraría que cuando Europa sea desafiada, no solo sus gobiernos responden, sino a su gente que cree en Europa.