Una Europa tecnológicamente neutral es una Europa más fuerte

Una Europa tecnológicamente neutral es una Europa más fuerte

Mientras Europa reconsidera su prohibición de motores para 2035, los líderes de la industria piden apertura tecnológica para impulsar el camino del continente hacia una movilidad neutra en carbono.
Recorriendo 82.800 kilómetros en 18 países, una flota alimentada con un 86% de combustibles renovables logró una reducción del 77% en las emisiones de gases de efecto invernadero.
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Europa se encuentra en una encrucijada. El debate en torno a los estándares de CO₂ para automóviles y furgonetas de 2035 ya no es una discusión técnica, es una verificación de la realidad política. La pregunta es simple: ¿liderará Europa la transición con tecnología e innovación, o se limitará mediante prohibiciones e ideología?

En toda Europa, se está generando un impulso político para repensar la prohibición de facto del motor de combustión interna (ICE). Austria ha distribuido un documento oficioso. El Canciller alemán Merz dejó clara su posición. Italia, junto con el Ministerio de Transporte de Alemania, ha pedido formalmente una revisión. En el Parlamento Europeo, un número cada vez mayor de diputados se hacen la misma pregunta: ¿debería Europa realmente dar la espalda a las tecnologías que pueden ofrecer hoy una movilidad neutra en carbono?

Hoy en día, el 97% de todos los combustibles para el transporte son líquidos, y la infraestructura, los vehículos y la experiencia que los respalda representan miles de millones en valor.

La respuesta vino del propio camino.

El reciente Tour de Europa demostró que la neutralidad climática no es un sueño. Ya está sucediendo. Recorriendo 82.800 kilómetros en 18 países, una flota propulsada en un 86% por combustibles renovables logró una reducción del 77% en las emisiones de gases de efecto invernadero, y hasta un 87% si nos fijamos en los combustibles renovables utilizados. Estos no son resultados de laboratorio ni modelos teóricos, son datos verificables y rastreados digitalmente, desde el sitio de producción hasta la rueda.

El viaje demostró tres hechos innegables:

  1. Los combustibles renovables están disponibles hoy.

  1. Son compatibles con vehículos existentes.

  1. Su sostenibilidad se puede probar y rastrear.

Europa no puede permitirse el lujo de ignorar esto. Hoy en día, el 97% de todos los combustibles para el transporte son líquidos, y la infraestructura, los vehículos y la experiencia que los respalda representan miles de millones de valor. Descartar este ecosistema en lugar de convertirlo mediante el uso de combustibles descarbonizados sería un error estratégico, económico, social y ambiental.

El presidente de la Comisión Europea afirmó la necesidad de una total neutralidad tecnológica, pero la actual regulación sobre CO₂ excluye de hecho cualquier solución que no sea la electrificación total.

La tecnología es la clave

Los objetivos climáticos de Europa sólo se alcanzarán mediante la apertura tecnológica, no mediante la prohibición de la tecnología. El presidente de la Comisión Europea afirmó la necesidad de una neutralidad tecnológica total, pero la actual regulación sobre CO₂ excluye de hecho cualquier solución que no sea la electrificación total. Eso no es política, es dogma.

Este no es un llamado a detener la electrificación. Es un llamado a complementarlo. Hacer espacio para combustibles neutros en carbono (CNF) que puedan reducir las emisiones en toda la flota existente en Europa, sin dejar atrás a millones de conductores o regiones enteras.

El mensaje de varios líderes industriales y automotrices europeos también es inequívoco. Instan a la UE a revisar el reglamento de 2035. La razón es simple: un enfoque único no logrará las reducciones de emisiones que Europa necesita, ni la resiliencia industrial que merece. La VDA, la asociación de la industria automovilística alemana, junto con IG Metall, el mayor sindicato alemán, exigen un ajuste flexible y abierto a la tecnología de los estándares de CO₂ para reflejar las realidades del mercado y salvaguardar los empleos industriales.