Artículo de opinión: Para comprender el futuro de la democracia en la UE, mire cómo fui elegido
Los sistemas políticos occidentales, anclados en la democracia representativa, pronto cambiarán, con suerte hacia nuevos modelos de democracia más interactiva, participativa y directa.
No lo digo de forma espontánea: se basa en lo que vemos cuando miramos la historia. Cuando las tecnologías de la comunicación cambian, la política y los regímenes suelen seguir su ejemplo.
Como uno de los primeros miembros del Parlamento Europeo nativos digitales, elegido gracias a las redes sociales, veo esto como una oportunidad histórica. En lugar de esperar a que llegue esta nueva forma de democracia directa, las instituciones europeas pueden ser parte de su construcción, participando activamente en este cambio de paradigma.
Durante los próximos seis meses, la presidencia chipriota del Consejo de la Unión Europea debería utilizar su mandato para promover las mejores prácticas para estas plataformas digitales y crear vínculos más fuertes entre ciudadanos e instituciones.
La democracia está evolucionando
La presidencia de Chipre puede tomar como ejemplo las acciones que emprendí durante mi mandato en el Parlamento Europeo para fomentar la participación política de mi electorado.
Mi contribución más significativa fue el lanzamiento de mi aplicación, Agorà, a través de la cual los ciudadanos chipriotas han podido decidir directamente muchos de mis votos en el Parlamento.
Y si Democracia Directa, el partido que fundé recientemente en Chipre, tuviera buenos resultados en las próximas elecciones de mayo, los chipriotas también podrían utilizarlo para decidir los votos en su parlamento nacional.
Si una sola persona movilizara a la gente para votar sobre asuntos de la UE a través de una aplicación, simplemente utilizando la verificación de identidad, los recursos a disposición de las instituciones y los gobiernos de la UE les garantizarían la oportunidad concreta de crear entornos digitales donde los ciudadanos europeos realmente puedan influir en las decisiones políticas.
Regreso al futuro
Pero ¿por qué creo que estas nuevas herramientas de comunicación transformarán nuestro sistema político? Para responder a esto, debemos mirar la historia.
La invención de la escritura en Mesopotamia, hace unos 5.000 años, contribuyó a un cambio de formas de sociedad anteriores, menos centralizadas, a menudo caracterizadas por prácticas participativas, a regímenes burocráticos y jerárquicos a nivel estatal.
Esta transformación fue facilitada por el desarrollo de la escritura y el almacenamiento de información en registros escritos. Estas tecnologías tendían a concentrarse en círculos de élite, favoreciendo la acumulación y estabilización del poder en manos de unos pocos.
Desde aproximadamente el año 3000 a. C., las formas monárquicas prevalecieron gradualmente, aparte de algunas excepciones regionales aisladas, aunque relevantes. El ejemplo más notable es el experimento de Atenas con la democracia directa, que tuvo lugar hace unos 2.500 años y que aportó a la ciudad-estado griega casi dos siglos de innovación democrática.
A finales del siglo XVIII comenzaron a surgir las primeras democracias representativas liberales (desde Estados Unidos hasta la Primera República Francesa), convirtiéndose gradualmente en el paradigma político dominante en Occidente a mediados del siglo XX.
Los nuevos medios de comunicación (primero la imprenta, luego la radio y la televisión) ayudaron a impulsar ese cambio político. Estos resultaron instrumentales de dos maneras muy diferentes: construyendo opinión pública y ofreciendo a los líderes políticos una herramienta eficiente para comunicarse con las masas.
Los resultados variaron. A pesar de su papel inicial en la normalización de la crítica política, los medios de comunicación finalmente se convirtieron en el instrumento más eficiente en manos de los dictadores del siglo XX.
Hoy en día, los medios impresos, la radio y la televisión se consideran medios “tradicionales”. Este cambio tecnológico y cultural fue el resultado del surgimiento de una nueva era de la comunicación: la era interactiva de las redes sociales.
¿Por qué es esto revolucionario? A diferencia de las formas de comunicación anteriores, las redes sociales funcionan en ambos sentidos. El remitente y el receptor pueden intercambiar roles y, lo que es más importante, hacerlo en tiempo real a través de comentarios, chats y transmisiones en vivo.
El funcionamiento de las redes sociales se hace eco de la dinámica de formas más antiguas de democracia directa. Las plataformas digitales tienen el potencial de convertirse en las ágoras atenienses modernas, siempre que nosotros, los políticos, las diseñemos y regulemos con el espíritu del igualitarismo y la mecánica de la democracia directa.